Preocupados por el incremento en los índices de abuso de medicamentos de prescripción, la Administración Antidrogas (DEA por sus siglas en inglés), anunció ayer un proyecto para que los consumidores regresen a las farmacias los medicamentos controlados bajo receta médica que no son utilizados, como opioides contra el dolor.
Esta medida pretende ayudar a reducir la acumulación de medicinas que no son necesarias en los hogares, que usualmente son hurtadas por los adolescentes.
De acuerdo a una nueva regulación, a los pacientes y sus parientes les permitirán enviar por correo los medicamentos de prescripción que no son utilizados a un colector autorizado usando paquetes que estarán disponibles en las farmacias y otros lugares, como bibliotecas y centros para adultos mayores.
La nueva regulación, que entrará en vigor en un mes, abarca medicamentos designados como sustancias controladas, incluyendo opioides contra el dolor como la Oxicontina, estimulantes como Adderall y tranquilizantes como Ativan.
Hasta ahora, esos medicamentos no pueden ser regresados legalmente a las farmacias. El Decreto de Sustancias Controladas permite a los pacientes disponer ellos mismos de los fármacos o entregarlos.
“Ésta es una gran noticia que debió hacerse hace mucho tiempo”, comentó el doctor G. Caleb Alexander, codirector del Centro para la Seguridad y Efectividad de los Medicamentos de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins en Bloomberg.
“Es increíble que sea tan fácil obtener una prescripción para los opioides y sea tan difícil deshacerse de ellos de una manera segura”.
Las lesiones y muertes ocasionadas por el abuso de medicamentos de prescripción, particularmente de los opioides, han aumentado en los últimos años.
Más del 70 por ciento de los adolescentes dicen que es fácil obtener medicamentos de prescripción de los gabinetes en donde sus padres guardan las medicinas, de acuerdo a un estudio realizado en el 2014 por la Sociedad para Mantener Libres de Drogas a los Niños.
“Entre más pronto nos deshagamos de los medicamentos no utilizados que están en nuestra casa, será mejor y habrá más seguridad para todos”, dijo Carmen A. Catizone, directora ejecutiva de la Asociación Nacional de Consejos Farmacéuticos.
Hasta ahora, los consumidores cuentan con opciones limitadas para deshacerse de las sustancias controladas.
Dos veces durante el año, los ciudadanos pueden regresarlas de manera anónima a los Departamentos de Policía durante los miles de eventos a nivel nacional denominados “take back”, organizados por la DEA.
En los últimos cuatro años, esos eventos han sacado de circulación 4.1 millones de libras de medicamentos de prescripción.
El próximo será el 27 de septiembre de las 10 a.m a las 2 p.m.
Aunque unas 3.9 billones de prescripciones fueron surtidas tan sólo en el 2013, de acuerdo a la Fundación de la Familia Kaiser.
“Sólo removieron una fracción infinitesimal de la reserva de medicamentos que no son usados y que andan por allí”, comentó el Dr. Nathaniel Katz, asistente del profesor de Anestesia en la Escuela de Medicina de la Universidad Tufts en Boston, quien estudia el abuso de los opioides.
“Es como tratar de eliminar la malaria en África matando una docena de mosquitos”.
El Dr. Katz se encuentra optimista de que la decisión de la DEA pueda tener un poderoso impacto.
El colocar recipientes para desechar las sustancias controladas en las farmacias significará que los consumidores tendrán acceso todo el año a ese servicio.
Podría ser algo “muy positivo” si ese acceso crea en los consumidores el hábito de regresar los medicamentos no utilizados a las farmacias, en las que fueron obtenidas”, dijo el Dr. Katz.
“Es más probable lograr el objetivo de minimizar la reserva de medicamentos que son potencialmente fatales de los cajones en donde guardamos la medicina y puede ser logrado por programas intermitentes”, agregó.
El desechar en el inodoro las sustancias controladas, especialmente las de prescripción que podrían matar a un niño o a una mascota con una sola dosis, sigue siendo una opción para los consumidores, como lo es, deshacerse de otras prescripciones a través de una bolsa de plástico que sella herméticamente mezcladas con arena para gatos, aunque ambas no deben hacerse por cuestiones ambientales.
La Agencia de Protección Ambiental (EPA) está a favor de desecharlas a través de programas “take back” en lugar de tirarlas en el inodoro, para impedir que las medicinas ingresen a los arroyos y ríos.
Aunque la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) recomienda tirar en el inodoro los medicamentos no usados cuando representan un daño potencial para algún integrante de la familia.
El nuevo programa será voluntario.
Las farmacias pueden optar por registrarse ante la DEA o recibir sustancias controladas y las medicinas no utilizadas a través del correo.
Para minimizar el riesgo de que puedan ser robados los medicamentos regresados, la DEA requerirá que los colectores autorizados que se encarguen de los programas del regreso de fármacos a través del correo que usen un “método de destrucción para esos paquetes”.
Las organizaciones que recolecten esos fármacos podrían ser las farmacias, incluyendo las que están dentro de una clínica o en un hospital, programas para el tratamiento de narcóticos o los llamados distribuidores de reversión —- que son empresas contratadas por otros recolectores que se encargan de destruir las sustancias controladas.
Las farmacias al detalle o los hospitales y clínicas que cuenten con farmacias podrían manejar recipientes en sus instalaciones.
Fuente: The New York Times

