
Los casos corresponden a dos adolescentes en Santa Cruz y un niño en Ciudad de Buenos Aires. La evidencia disponible hasta el momento no indica que este subclado cause cuadros clínicos más graves en comparación con otros virus de influenza A(H3N2) detectados en temporadas anteriores.
La detección se realizó a través de la Red Nacional de Laboratorios y Unidades Centinela, con confirmación del Laboratorio Nacional de Referencia del INEI-ANLIS mediante secuenciación genómica. Este análisis permitió clasificar los virus dentro del subclado K, que presenta cambios genéticos asociados a una mayor transmisibilidad.
En relación con el estado de los pacientes, los tres afectados atravesaron la enfermedad sin complicaciones. De acuerdo con la misma información oficial, el caso del niño en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires requirió internación, mientras que los adolescentes de Santa Cruz fueron estudiados en el marco del Monitoreo Ambulatorio de Infecciones Respiratorias Agudas. Las autoridades sanitarias provinciales tienen la responsabilidad de investigar cada caso y garantizar la atención oportuna, en coordinación con la vigilancia nacional.
Subclado K: por qué preocupa a los sistemas de salud
La gripe H3N2 es una variante del virus de la influenza A, uno de los tipos más comunes que circulan cada año a nivel mundial. Se transmite principalmente a través de gotitas respiratorias expulsadas al hablar, toser o estornudar, así como por el contacto con superficies contaminadas y el posterior contacto con la nariz, la boca o los ojos. Sus síntomas suelen aparecer de manera brusca e incluyen fiebre alta, dolor muscular, tos seca, dolor de garganta y un marcado cansancio.
El subclado K, denominado técnicamente J.2.4.1, representa una evolución genética del subtipo H3N2. Se trata de una variante de gripe estacional particularmente contagiosa, aunque no más grave que otras cepas conocidas. Su mayor transmisibilidad se vincula a mutaciones en la hemaglutinina, una molécula clave que permite al virus ingresar en las células humanas. Estos cambios facilitan la propagación del virus incluso en poblaciones con cierto grado de inmunidad previa.
Los síntomas asociados al subclado K no difieren de los habituales de la gripe estacional.
La fiebre alta suele superar los 38 grados y aparece de forma repentina, acompañada de escalofríos, malestar general y una intensa sensación de cansancio. El dolor muscular y articular afecta con frecuencia a piernas, espalda y brazos, y puede dificultar las actividades cotidianas. El dolor de cabeza persistente, la tos seca y la congestión nasal completan el cuadro clínico más común.
Fuentes: Instituto Malbrán/Infobae
