
“Hoy ya no podemos hablar solamente de la salud individual como la falta de enfermedad, sino de un concepto de salud integral, que excede lo biológico, lo físico, e incorpora la salud mental, emocional, también relacionada a nuestro ecosistema y a la comunidad en la que vivimos. Dentro de esta integralidad, el rol de las plantas medicinales es muy importante”, sostiene la Farm. Griselda Franchini, vice-directora del curso de postgrado “Plantas Medicinales para la Salud – Fitoterapia” en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario.
Remarca la importancia de recuperar conocimientos adquiridos de generación en generación. “Cuando la OMS propuso la iniciativa Salud para Todos en el año 2000, rescató el valor curativo de las plantas medicinales y lo sigue haciendo. Esto es así porque el 80% de la población mundial, sobre todo en los países en vías de desarrollo, se basa en la medicina tradicional por su cultura o porque no existe otra opción.
Cada región del mundo tiene su propio botiquín de plantas medicinales, adaptadas al clima, al suelo. Por eso los europeos, cuando vinieron a América, trajeron el romero (Salvia rosmarinus Spenn), la lavanda (Lavandula Sp.), el tomillo (Thymus vulgaris L. y otros) y muchas plantas medicinales que utilizaban en su región. Las farmacopeas de la mayoría de los países incluyen a las plantas medicinales”.
-¿Hay plantas medicinales que se extinguieron o siguen las mismas plantas medicinales que había en la antigüedad? ¿Hubo una evolución a través del tiempo?
-Sí, las plantas medicinales tienen una capacidad impresionante de adaptación a los cambios. Todavía existen plantas como la cola de caballo (Equisetum arvensis L., Equisetum giganteum L.) o el gingko Biloba (Ginkgo biloba L.), o aquellas que ni siquiera son embriófitas sino son talófitas, o sea, más antiguas todavía, los helechos, que se reproducen por esporas, por ejemplo. Todas esas plantas fueron sobreviviendo a los cambios que atravesó el mundo, sin embargo, a pesar de su capacidad de adaptación, muchas especies han desaparecido, generalmente por influencia del ser humano: la contaminación, el cambio climático.
El gingko biloba es un excelente ejemplo para mencionar una planta que ha sobrevivido desde la época de los dinosaurios hasta nuestros días. Es un árbol oriundo de Oriente y en la época de los glaciares no podía reproducirse (hay ejemplares masculinos y femeninos). Pero luego, al no poder producir semillas, lo hicieron a través de las raíces subiendo a la superficie y generando un nuevo ejemplar. Se conservó congelado y con el deshielo su raíz empezó a emerger.

Otro ejemplo de adaptación de las plantas es su capacidad de transformarse químicamente ante un estímulo exterior. Un árbol frutal que se siente amenazado, se pone amargo para repeler a los pájaros o a otros animales que lo quieren consumir. (El botánico italiano Stefano Mancuso, director del Laboratorio Internacional de Neurobiología Vegetal, es autor de varios libros sobre este tema como “Sensibilidad e inteligencia en el mundo vegetal”).
En la actualidad, las investigaciones tratan de redescubrir y estudiar en profundidad las plantas medicinales autóctonas y también las adaptadas al lugar.
Un ejemplo es la utilización de la congorosa (Maytenus ilicifolia Reiss), una planta autóctona de la Mesopotamia. Es un fabuloso cicatrizante de la mucosa intestinal. Sirve para tratar gastritis y úlceras de la mucosa. La gente en el norte la usó desde siempre como remedio casero. Nosotros la estamos estudiando, nos acercamos a las comunidades originarias y ellos nos cuentan y sienten su conocimiento valorado por médicos y farmacéuticos”.

Descubrimiento
“En los últimos tiempos hubo un cambio en la fitomedicina. Antes aislábamos los principios activos. Ahora tratamos de usar la planta completa, no extraerlos. ¿Por qué? Porque se llegó a la conclusión de que la planta en su composición mantiene un equilibrio que hace que los efectos adversos disminuyan, concluyendo que el efecto tiene que ver con el aporte de todas las sustancias que lo componen y en un equilibrio químico/biológico.
Antiguamente, los pueblos que utilizaban la corteza del sauce (Salix alba L. y otros) cuando volvían de la guerra o de cacerías tomaban un cocimiento cuando estaban doloridos. Cuando estudiamos la corteza del sauce vimos que el principio que estaba en mayor proporción era el ácido salicílico. Pero ese principio activo provoca úlceras. Entonces, tuvimos que modificar la fórmula, hacer el acetil salicílico para que sea menos agresivo. A partir de ahí vinieron todos los antiinflamatorios derivados. O sea que la mejor forma de utilizar los fitomedicamentos es como los tomaban los pueblos antiguamente, en su forma natural, utilizando la planta completa. Lo que sí nos sirve de las herramientas que tenemos hoy es, por ejemplo, utilizar el extracto seco encapsulado de la planta. O realizar el extracto en alcohol/agua (tinturas madres, elixires).
Todas las plantas tienen aceites esenciales, que son los que le dan el aroma. Los usan para atraer insectos o para repeler o para cuidarse y desinfectarse por las propiedades que tienen estos compuestos orgánicos volátiles o esencias, fenoles, esteroles, entre otras. Son los que le dan la el aroma característico a cada planta. Las que tienen proporción mayor al 2% son las aromáticas, todas tienen aceite esencial en distinta proporción.
También tienen alcaloides, excepto las labiadas (menta, romero, tomillo, orégano, albahaca, lavanda y salvia, entre otras). Tienen antraquinonas -compuestos orgánicos derivados del antraceno-, que son las que le dan el color y además las propiedades antioxidantes: la cúrcuma, la zanahoria, la remolacha, el arándano, tienen propiedades antienvejecimiento.
Todas tienen flavonoides, todas tienen taninos, sobre todo en la parte de los tallos, todas tienen resinas. O sea, un conjunto de sustancias que les dan una determinada característica y tienen una acción sobre nuestro organismo si las consumimos. Tienen vitaminas, macro y micronutrientes.

Cuidados en la recolección
“Algo a lo que hay que prestar atención en primer lugar es dónde se recogen, evitar la contaminación del ambiente.
Es muy importante cómo se hace el cultivo, se debe conservar la biodiversidad. Y tener cuidado en la recolección. Tiene que hacerse en una zona donde haya abundante material, en la época que tiene que ser. Debe recolectarse lejos de zonas contaminadas como fábricas, fumigaciones. En cuanto al momento, por ejemplo, la menta (Mentha x piperita y otras) se tiene que cosechar en el momento antes de la floración, porque si la planta va a florecer, va a cambiar la química para hacer que crezca la flor. Entonces, si bien la hoja va a tener componentes beneficiosos para la salud, no van a tener la potencia que tienen cuando no hay flor.
En cambio, en el caso, por ejemplo, de la caléndula (Caléndula officinalis L.), tiene que ser en el momento de la floración y se cosecha al mediodía, cuando se abre, porque la flor de la caléndula se cierra a la noche.
Uno tiene que ir sacando flores todos los días porque eso estimula la floración.
La recolección de raíces también se hace al atardecer, por ejemplo, de la equinacia (Echinacea purpurea L. y otras) para aumentar las defensas, también de la valeriana (valeriana officinalis L.). Son plantas muy estudiadas, que están incluidas en las farmacopeas.
Si no se tiene en cuenta esto, puede llevar a la extinción de las especies. Existe un protocolo para la cosecha de plantas medicinales. Hay que dejar el 40% de esas plantas para evitar modificar el ecosistema y desaparición de esa especie.
En el caso la congorosa, por ejemplo, tiene unos frutos rojos que son muy buscados por los animales. Su reproducción se da, sobre todo, a través de la materia fecal de los pájaros. Hay una responsabilidad en la preservación”.
Concluyendo:
Criterios de Selección de las Plantas Medicinales: La selección de la planta a investigar se realiza por:
· Uso tradicional
· Información bibliográfica
· Resultados de la investigación en curso
· Disponibilidad de la especie
· Factibilidad de cultivo
· Problemas de salud que puede resolver
Resumiendo: Para introducirla en la medicina oficial debe demostrar:
- Eficacia
- Seguridad
- Disponibilidad botánica, agronómica y calidad farmacéutica
- Factibilidad económica
Cosmovisión
“La cosmovisión que tienen los pueblos originarios, la medicina china, la medicina ayurvédica, la antroposofía, la medicina africana, la utilizada por los egipcios, por los griegos; nuestra medicina tradicional autóctona, la medicina herbal, … hoy se está volviendo a un equilibrio para cuidar la salud de la población. No es renegar de la medicina moderna, pero sí rescatar estas medicinas ancestrales.
Para cuando uno está enfermo está la medicina cientificista, tecnológica. Con las plantas lo que uno busca es tratar de estar en salud, teniendo también hábitos saludables”.
Los últimos avances en la investigación y desarrollo de fitomedicamentos
“Se está trabajando mucho sobre la influencia en el sistema nervioso central. Por ejemplo, del cannabis en enfermedades como la epilepsia y también en tratamiento del dolor. También los hongos como adaptógenos, como inductores para que cada parte del organismo funcione bien.
El vínculo entre el microbioma intestinal y las enfermedades y el uso de plantas medicinales, los fermentos, los prebióticos y los probióticos naturales.
También hubo un avance muy importante en dermatología y cosmética. La población está exigiendo productos naturales, sin parabenos, sin químicos. Las plantas medicinales tienen un rol muy importante porque se usan como conservantes, por ejemplo, el aceite de germen de trigo o la vitamina E y los aceites esenciales. Se utilizan también tinturas madres, extractos glicólicos de las plantas, extracto seco para hacer cápsulas.
Los farmacéuticos tenemos aquí un amplio campo de trabajo. Hay mucho conocimiento por redescubrir. Tenemos que reeducarnos”.

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