NOTA DESTACADA DE CORREO FARMACÉUTICO: Magaly Rodríguez de Bittner: “Queremos crear una generación de emprendedores farmacéuticos orientados a la innovación, a las soluciones”

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La Dra. Magaly Rodríguez de Bittner es una líder internacional en innovación en la Farmacia. Desde la Universidad de Maryland generó servicios que la llevaron a presidir la Asociación de Farmacéuticos de Estados Unidos (APhA) y hasta el mes de octubre estuvo al frente también del Foro Farmacéutico de las Américas/FIP. En esta entrevista comparte los proyectos que creó, entre ellos, el concepto de “Pharmapreneurship” que cambió el eje de la carrera de Farmacia.

 

 

“El futuro de la Farmacia en la era del autocuidado” fue el tema de la conferencia plenaria que brindó la Dra. Magaly Rodríguez de Bittner en el XXXI Congreso Farmacéutico Argentino. Demostró con ejemplos y datos cómo es necesaria la intervención de los farmacéuticos como fuente de información de salud, de asistencia en dolencias menores y acompañamiento en enfermedades crónicas, así como su participación en campañas de prevención. La presidenta de la APhA acumula en su trayectoria casos de éxito en servicios farmacéuticos remunerados.

La Dra. Rodríguez es vicedecana de servicios clínicos y transformación de la práctica en la Facultad de Farmacia de la Universidad de Maryland y también se desempeña como directora ejecutiva del Centro de Soluciones Farmacéuticas Innovadoras de la Facultad en Baltimore.

“Siempre quiero crear servicios nuevos, distintos, ver dónde hay una necesidad de demostrar que el farmacéutico puede ser una solución a los problemas de salud. Y todos los proyectos que hemos hecho, los diferentes acuerdos, han sido para crear un servicio innovador y medir sus resultados, mejorar la condición clínica de los pacientes y ahorrar en el costo de la atención porque reducimos servicios innecesarios como la consulta a la sala de Emergencia y hospitalizaciones”.

“Comencé haciendo desde la Universidad un proyecto con una cadena de farmacias en Estados Unidos. Registramos los datos, los resultados, los publicamos y así empecé a ser tomada como referencia dentro del país en el área de servicios farmacéuticos, de atención primaria, desarrollando programas innovadores”.

“Dentro de la universidad se implantó un centro de soluciones innovadoras en farmacia. “A través de los años hemos logrado muchos tipos de contratos con diferentes entidades: Con hospitales, con los CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) de Estados Unidos, con farmacias comunitarias, con ministerios de salud, con organizaciones profesionales. También con empresas.

Uno de los programas que desarrollamos se denomina P3. Surgió porque notamos que uno de los centros que forman parte del sistema de hospitales de la universidad de Maryland tenía un problema muy grande de readmisión. Había pacientes que tenían una readmisión cada dos meses. Eso cuesta mucho dinero al sistema. Entonces tuvimos la idea de desarrollar una clínica interprofesional, donde además de médicos había estudiantes de Farmacia, de Enfermería, de Trabajo social y de Derecho.

Creamos una clínica donde se atendía a los pacientes que identificamos como readmitidos en el sistema. Este equipo interprofesional evaluaba al paciente para determinar qué estaba sucediendo. Por ejemplo, si el problema era que tal vez la readmisión se daba porque la persona no tenía dinero para comprar sus medicamentos o no los estaba tomando correctamente. Podía ser que no tuviera dónde vivir y necesitábamos una trabajadora social que lo ayudara con su tratamiento, o una vivienda, o para conseguir alimentarse correctamente. Fue muy interesante lo que fuimos descubriendo y logrando.

Algunos no calificaban para ayudas sociales estatales porque tenían algún tipo de antecedente criminal de cuando eran jóvenes y ya les había quedado en el sistema. Entonces los abogados se reunían con ellos y los ayudaban a resolver ese problema.

Entonces, con el equipo interprofesional trabajamos con esos pacientes para darles seguimiento y ver si podíamos reducir el promedio de admisiones que tenían. Y pudimos lograrlo y así mejoramos su situación y además le ahorramos al sistema de salud millones de dólares.

Llevamos ya casi 20 años implementando un programa para una compañía a la que proveemos un servicio de seguimiento de tratamientos farmacológicos a los empleados.

Un grupo de farmacéuticos están disponibles para la atención de los empleados de la empresa que tienen enfermedades crónicas. Se reúnen con cada uno, ya sea en forma presencial o virtual y les hacemos una historia clínica bien comprensiva de los medicamentos que están tomando, los problemas de salud que tienen, si tuvieron reacciones adversas y creamos para cada uno un plan de acción, de cuidado.

Entonces, identificamos quién es el médico de ese paciente y le mandamos una comunicación informándole: «Mire, yo soy el farmacéutico que estoy trabajando con su paciente. Este es el plan que hice para él, para que usted lo sepa. Por favor, cualquier aspecto que usted quiera que yo enfatice, que yo haga, mientras estoy trabajando con este paciente, por favor hágamelo saber”.

En ese plan, junto con el médico, también podemos hacer recomendaciones de cambios en los medicamentos o de dosis. Trabajamos con ese empleado y le damos seguimiento. Entonces medimos si su presión arterial mejora, si los niveles de azúcar en sangre mejoran, todos los indicadores clínicos, el peso, etc. También medimos la adherencia al medicamento y el costo de los servicios médicos que se le brindan a cada empleado.

Hemos demostrado consistentemente en los 20 años de implementación de este programa, que los empleados logran una mejoría clínica significativa y además de eso le ahorramos a la compañía U$S1000 al año.

Lo implementamos en pacientes con enfermedades cardiovasculares. Por ahora es el área que ellos han enfatizado, pero incluye hipertensión, diabetes, hiperlipidemia, personas que han tenido algún tipo de evento cardíaco.

Uno de los aspectos que ha sido muy importante también, es que ese empleado inscripto en este programa es incentivado por la compañía para participar, porque aquí, en Estados Unidos los medicamentos tienen un importante copago de bolsillo.

Los medicamentos, dependiendo cuánto cuestan, tienen un copago de bolsillo de 5, 10, 20 o 50 dólares al mes, dependiendo del precio. Entonces, la compañía, para incentivar a los pacientes a participar del programa, se hace cargo del copago. El dinero de ese copago sale del ahorro de los $1000 por empleado por año que se logran en los resultados de los tratamientos. Y el paciente también ahorra en sus medicamentos”.

Pharmapreneurship

“Hace unos 7 años, comenzamos a pensar qué podíamos hacer para distinguir a la universidad, cuál era nuestra trayectoria y nos dimos cuenta de que muchos de nuestros egresados, una vez que se graduaban, se convertían en emprendedores, habían creado sus propias compañías, habían hecho cosas innovadoras, interesantes.

Decidimos usar ese concepto y abordarlo en una forma más sistemática, centrar en el “Pharmapreneurship”, es decir, la farmacia y el emprendimiento, todo lo que se hace en la universidad. Las acciones, nuestros proyectos están dirigidos en base a este “mindset”, a esta mentalidad, a esta actitud que pretendemos inculcar en los estudiantes.

Ese concepto lo implementamos a través de toda la trayectoria académica: Desde el primer día les decimos a los estudiantes: “Tienen que ser innovadores, tener una mentalidad crítica, tienen que saber resolver problemas».

Además, para quienes quieren profundizar en esto, organizamos un workshop intensivo con un seminario, con expertos en negocios, en innovación. Trabajamos con ellos para que desarrollen una idea, un proyecto. Entonces, el estudiante tiene que decidir identificar un área donde quiere trabajar, desarrolla un proyecto, una idea y entonces lo tienen que presentar ante un jurado de expertos internacionales que lo evalúan y le dan recomendaciones.

Para concretar el proyecto tenemos una competencia en la que los estudiantes pueden postularse para conseguir U$S100.000 que la universidad puede invertir para lanzar su idea al mercado”.

El farmacéutico frente a las nuevas terapias

“Donde hay un medicamento debe haber un farmacéutico y particularmente con las terapias complejas, el paciente necesita más que nunca al farmacéutico para que lo ayude a través de la trayectoria del uso de ese medicamento. Esos medicamentos son carísimos, entonces, para garantizar el uso apropiado de esos recursos en los que estamos invirtiendo, es esencial que haya un farmacéutico que esté dándole seguimiento, acompañando al médico.

No importa donde sea, si es dentro del hospital o fuera; hay que desarrollar servicios y programas en los que el farmacéutico sea parte del seguimiento de ese tratamiento al

paciente. Y no es darle el medicamento y que vuelva de vez en cuando; tiene que ser un seguimiento programado”.

Cómo se transformó la farmacia en Estados Unidos con la incorporación de tecnología

“En Estados Unidos la farmacia comunitaria ha sido una de las áreas de salud de mayor avance en tecnología porque aquí desde hace mucho tiempo se ha implementado un sistema informático para las recetas electrónicas y el pago de seguros de cobertura de medicamentos.

En la integración de esa tecnología a la historia clínica digital, ahí todavía tenemos mucho camino por delante porque tenemos el problema de la no interoperabilidad entre sistemas. Eso sucede en Argentina también. Todavía tenemos mucho trabajo para ver cómo hacemos un sistema electrónico donde todas las áreas de salud se puedan comunicar, que sea una historia clínica a la que todo el equipo de salud tenga acceso.

En términos de la inteligencia artificial, estamos empezando a ver algunos ejemplos. En Estados Unidos la empresa Amazon tiene farmacias y usa la inteligencia artificial para interactuar inicialmente con el paciente, haciendo preguntas para obtener datos y para el proceso administrativo.

En la cadena CVS, cuando llama un paciente por teléfono, lo atiende un agente de inteligencia artificial que informa, por ejemplo, si el plan médico cubre o no un medicamento, si está disponible en la farmacia, cuánto cuesta, etc. Si el paciente dice que quiere hablar con el farmacéutico, el farmacéutico le responde luego el llamado. También se está usando para responder preguntas sobre medicamentos. Por ejemplo, “Yo estoy usando este medicamento, ¿cuáles son los efectos adversos, cuáles son las cosas más importantes que debo saber?”

Nosotros en la universidad estamos en el proceso inicial, queremos hacer un proyecto para trabajar con un plan de salud usando inteligencia artificial. El plan de salud nos da todo el historial, la información de sus beneficiarios. Entonces, usando inteligencia artificial, usando esa información clínica, identificar aquel paciente que requiere la intervención del farmacéutico para darle seguimiento, acompañamiento, para prevenir las visitas a la sala de emergencia y hospitalizaciones y para bajar costos innecesarios”.

Las barreras para la implementación de los servicios farmacéuticos

“Como en todos los países, en Estados Unidos es dificultoso lograr recibir pago por esos servicios y hemos visto que, si no hay una remuneración asociada, el farmacéutico no los implementa o son pocos los farmacéuticos que los implementan.

Entonces, lo que nosotros hemos hecho aquí -y todos los días estamos batallando-, es cambiar las leyes, crear oportunidades donde los seguros de salud, el Ministerio de Salud reconozcan al farmacéutico como proveedor de servicios clínicos y que sea remunerado por esos servicios.

Entonces, mucho de lo que nosotros hemos hecho para poder tener involucramiento de los farmacéuticos en estas iniciativas es lograr legislación, abogar con los programas de salud, en los ministerios de salud para que se creen programas donde esos servicios sean reconocidos”.

 

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